Desde hace por lo menos seis años se ha llevado a cabo una campaña contra los creyentes cristianos de China por parte del gobierno, y ahora se ha endurecido con la quema de biblias, destrucción de cruces y la clausura de iglesias.

En los últimos días un abogado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que el país está trabajando mucho para presionar al gobierno de China y se detenga la persecución.

Activistas aseguran que el gobierno chino ejerce la más severa supresión del cristianismo desde que las libertades religiosas fueron consignadas en la constitución china de 1982.