En 1987 abrió una pequeña taquería, que compartía terreno con un taller mecánico, en la esquina de Petén y Universidad, en la Colonia Narvarte. En un principio, antes de que la taquería tuviera un nombre, los parroquianos empezaron a llamarla El Avión, pues era el lugar donde la gente aterrizaba después de una noche de copas; poco después, decidieron nombrar a la Taquería el Vipcito, en honor a el Sanborncito de Cuernavaca, pero la gente se confundía con el nombre y, tuvieron que bautizarla como El Vilsito.

Desde aquél entonces, El Vilsito se volvió famosa por el sabor y la calidad del Pastor que sirven en el lugar. Y es que, es uno de los mejores que podrás encontrar, por lo menos en la zona de la Narvarte.

Desde las ocho de la noche, puedes ver cómo encienden el Horno Vertical y empiezan a prepararlo todo para atender a los comensales. Y, mientras avanza la noche, sin importar el día que lo visites, puedes ver cómo empiezan a llegar cientos de personas a comer los tacos de El Vilsito. Algunas logran encontrar lugar en las mesas y barras comunales, otras deciden cenar paradas, o recargadas en el cofre de sus coches.

Por otro lado, además de Tacos al Pastor, en El Vilsito podrás encontrar una buena variedad de platillos callejeros, como Cazuelas de Queso Fundido, Chiles Suizos, Choriquesos, Quesadillas (con queso), Gringas, Volcanes y otros antojitos preparados con Pastor, Costilla, Chuleta o Bistec. Eso sí, todo lo puedes acompañar con un vaso de Agua de Jamaica o de Horchata, o algún refresco en botella de vidrio.

Además del pastor y el bistec, un detalle que hace que El Vilsito destaque entre las otras taquerías de la CDMX, son sus salsas; no importa si te gusta la salsa roja o la verde, ambas son deliciosas y perfectas para echarle a tus tacos. Por si fuera poco, el servicio es bastante rápido, por lo que no pasará mucho tiempo para que consigas un asiento en la mesa y para que te sirvan tu comida, lo que es más que ideal cuando mueres de hambre y quieres comer algo urgente.

El Vilsito es una de esas joyas de la Ciudad de México, que ha sabido ganarse el cariño de todos los vecinos de la Narvarte, y de muchas personas de otras zonas de la Ciudad. Es una taquería que vale la pena visitar, sin importar en qué parte de la CDMX vivas.