Para bien o para mal, en los últimos años el mezcal se ha puesto muy de moda. Y es que este destilado del maguey cuenta con un sinfín de aromas y sabores, que vale la pena degustar. Sabores que dependen del maguey o el ensamble de magueyes con el que se prepara, así como del proceso de destilación elegido por cada uno de los maestros mezcaleros.

Aunque en gustos se rompen géneros, un buen mezcal debe degustarse siempre puro (y si quieres, después puedes probarlo en coctel), para poder descubrir los matices organolépticos que ofrece esta bebida “ancestral”. Para que puedas descubrir algunas de las propiedades que ofrece el mezcal, te compartimos algunos tips para que puedas catar un buen mezcal.

Para empezar, hablemos del origen de la palabra Mezcal, que proviene de los vocablos nahuas METL, que significa agave o maguey, e IXCALLI que se traduce como cocido. Por lo mismo, un buen mezcal debe tener aromas del Maguey cocido, además de otros aromas que adquiere durante el proceso.
Servir el Mezcal

Al servir el Mezcal, lo que debes hacer es evitar que se agite demasiado, pues al agitarlo harás que el primer sabor que llegue a tu boca sea el del etanol. Por lo mismo, se recomiendo servir el líquido muy lento y directamente en la pared del vaso.

¿Dónde degustar el Mezcal? Si usas el típico caballito (de tequila) lo que harás es que se pierdan los aromas al entrar en la boca, por lo mismo se recomiendan recipientes más anchos. Clásicamente debería ser una jícara, pero puedes usar también una copa de coñac o de champaña, o un vaso de veladora (como los que usan en las mezcalerías).

A la vista, el mezcal debe ser transparente, por lo que, si tiene alguna tonalidad, debes asegurarte si no fue reposado o añejado. Incluso, podrían llegar a meter colorantes artificiales al licor, para dar una apariencia de reposado. (En teoría, el mezcal siempre debería probarse joven)
Catar el Mezcal

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Coloca una gota de Mezcal en el dorso de tu mano y fruta con los dedos. Cuando empieza a secarse, acerca la nariz para que puedas apreciar los aromas del maguey cocido. En caso de que sea reposado o añejo, si deja algún color en la mano, significa que le añadieron colorantes al licor.

Dale una “besito al mezcal” (toma un pequeño sorbo) y pasa el mezcal por toda la boca. Con esto, estás preparándote para poder apreciar los sabores, sin que te queme el alcohol.

Da otro besito al mezcal, reten el líquido unos segundos y, al pasar el mezcal por la garganta, exhala por la nariz. Esto ayudará a sentir los aromas y matices del mezcal.

Al hablar de mezcal hablamos de tres tipos de aromas:

Aromas Primarios, que son los que dependen del tipo de agave y del lugar donde se cultivó el mismo.

Aromas Secundarios, que son los que se originan durante el proceso de la destilación (al momento de cocer el maguey, de fermentarlo y destilarlo)

Aromas Terciarios, que son los de la barrica donde se añeja el mezcal, en caso de que se haya dejado reposar o añejar.

A partir de este momento, después de cada “beso” que le des a tu mezcal, exhala los vapores del alcohol por la nariz, al momento de pasar el mezcal.

Esto, te permitirá saborear los aromas del mismo, mientras que, en la lengua, podrás detectar los sabores de tu mezcal.

¡Salud!