Desde lo lejos, puedes ver a una gatería (grupo de gatos) de Maneki-Neko, o gato de la suerte, que te da la bienvenida y te invita a pasar a Chinaloa. Al entrar, te encuentras con un enorme salón, con barras de madera rústica, cuya terraza está cubierta por sombrillas de papel chinas, lo que le da un toque increíble al lugar. Y, mientras caminas a tu mesa, puedes percibir un delicioso aroma a coco y cacahuate.

Una vez en tu lugar, un mesero te ofrecerá algo de tomar. La especialidad de la casa son los Clamatos, por lo que debes preguntarle a tu mesero por las diferentes opciones de Clamatos que ofrecen; aunque yo recomiendo mucho probar el Clamato de Carne Seca, que es una refrescante delicia.
En la carta de Chinaloa podrás encontrarte con una gran variedad de platillos Chicalenses, que es una evolución de la comida china, tras la migración china al norte del país (y originaria de Mexicali y Sinaloa); pero todo, con el toque del chef Antonio De Livier, famoso por crear el Birriamen (mezcla de Birria y Ramen). Recomiendo empezar con una Caguamanta, para después probar los Fideos Udon con Papada de Cerdo, el Arroz Frito Chun Cun de Verduras, los Camarones Rebozados, la Carne con Brócoli, el Ceviche de Pescado o las Carnitas Coloradas. Eso sí, no puedes dejar de probar el Arroz Inflado con Coco, que es una delicia.

Siguiendo el concepto de los restaurantes chinos, en Chinaloa te encontrarás con cuatro menús diferentes, que van creciendo con cada persona que lo pida. Menús que hacen que una comida en este lugar se vuelva bastante económica y que te permiten disfrutar de todos los sabores de la comida Chicalense, por unos cuantos pesos.

Chinaloa es uno de esos lugares que te llaman la atención por el concepto, pero te enamoran por el sabor, la calidad y el servicio. Es un lugar ideal para ir a cenar con tu pareja, o comer con tu familia o amigos; un lugar para pasar un momento disfrutando de lo mejor que ofrece la vida, la comida y la bebida.