Seguimos recorriendo Yucatán, para cerrar con broche de oro nos fuimos a Izamal, un pueblo mágico de tierras mayas.

Desde el primer momento que llegamos ¡nos sorprendió! Pues toda la arquitectura del lugar es impresionante. Recorrimos un ex convento, además del museo papal en el cual logramos conocer la historia de este maravilloso lugar.

¿Para comer? Kinich, un lugar lleno de tradición desde la comida hasta la vestimenta del equipo de trabajo ¡una oda a nuestras raíces! Después de ahí nos dimos una vuelta por el taller de un artesano de cocoyol, joyería típica del estado.

Saliendo de ahí nos fuimos a cenar a Teya, uno de los lugares emblemáticos de comida yucateca ¡todo nos encantó! se trata de la creación del chef Roberto Solís, quien realizó un menú contemporáneo.

Así terminó nuestra visita a tierras mayas ¡nos quedamos con ganas de regresar! pues hay tantos tesoros que aún no hemos descubierto